Recuperación tras cirugía de menisco: tiempos y qué esperar

Tras una rotura de menisco, cuando se decide operar, una de las preguntas más habituales es cuánto tarda la recuperación y cuándo se puede volver a hacer vida normal. La cirugía suele aliviar síntomas como el dolor mecánico o ciertos bloqueos, pero la recuperación depende mucho del tipo de intervención realizada y de la situación de la rodilla antes de operar.

Hay dos ideas clave que conviene tener claras desde el principio: no todas las cirugías de menisco son iguales y no todas las rodillas llegan igual al quirófano. Por eso los tiempos deben entenderse como orientativos, y siempre es preferible avanzar por objetivos funcionales más que por fechas.

Qué tipo de cirugía de menisco se ha realizado

La recuperación cambia de forma importante según el procedimiento:

  • Meniscectomía parcial: se retira solo la parte dañada, inviable e inestable del menisco, preservando el máximo tejido posible.
  • Reparación meniscal: se sutura el menisco para intentar conservarlo, y requiere más protección al inicio para favorecer la cicatrización.

En términos generales, la meniscectomía parcial suele permitir una recuperación más rápida al principio. La reparación meniscal suele tener una recuperación más lenta en las primeras semanas, porque se suelen prohibir gestos básicos como apoyar el miembro intervenido o doblar la rodilla totalmente para proteger la reparación y permitir la cicatrización del menisco reparado.

De qué depende la recuperación

Además del tipo de cirugía, influyen varios factores:

  • tipo de rotura y localización
  • estado del cartílago y presencia de artrosis
  • si hay lesiones asociadas (por ejemplo, ligamentos o condropatía relevante)
  • condición física previa y fuerza muscular
  • calidad y continuidad de la rehabilitación
  • tipo de trabajo y deporte al que se quiere volver

Esto explica por qué dos pacientes con “una artroscopia de menisco” pueden evolucionar de manera muy distinta.

Primeras semanas: lo que es normal notar

En los primeros días es habitual:

  • dolor moderado, especialmente con ciertos movimientos
  • inflamación variable, a veces intermitente
  • sensación de rigidez
  • cansancio de la rodilla tras caminar o estar de pie

Una señal útil es la evolución: lo habitual es que, con el paso de los días y una rehabilitación adecuada, la rodilla vaya tolerando mejor la carga y disminuya la inflamación.

Si aparece un aumento claro del derrame, dolor progresivo o fiebre, conviene consultarlo. Es poco frecuente, pero mejor no normalizar lo que no encaja.

Recuperación por fases: objetivos más que calendario

Fase inicial: control del dolor e inflamación, movilidad

El objetivo es recuperar movilidad de forma progresiva, disminuir la inflamación y volver a un patrón de marcha seguro. En esta fase se empieza el trabajo de activación muscular, especialmente cuádriceps, y se ajusta la carga según la tolerancia, el tipo de cirugia realizada y las indicaciones del equipo.

En reparación meniscal, es frecuente que haya más restricciones al inicio (carga, flexión profunda o ciertos gestos) para proteger la sutura.

Fase intermedia: fuerza y función

A medida que mejora la movilidad, se trabaja la fuerza y el control neuromuscular. Aquí es donde mucha gente se encuentra “bastante bien” y se relaja. Es un error típico. La rodilla puede doler poco y, sin embargo, aún no estar preparada para cargas sostenidas, cuclillas profundas, cambios de ritmo o impactos.

Fase avanzada: vuelta a actividad y deporte

En esta fase se reintroducen gestos más exigentes según el objetivo del paciente: trabajo físico, deporte recreativo, carrera, saltos o cambios de dirección. La progresión se decide por estabilidad, fuerza, ausencia de derrame y tolerancia a la carga, no solo por tiempo.

En reparación meniscal, esta fase suele retrasarse respecto a la meniscectomía parcial por prudencia biológica.

Tiempos orientativos según el tipo de intervención

Estos rangos son aproximados y deben adaptarse al caso, pero ayudan a situarse.

Meniscectomía parcial

  • Actividades cotidianas y caminar con normalidad: en muchos casos en pocas semanas, según síntomas y derrame.
  • Conducción de vehículos: suele ser posible cuando hay buen control y se puede frenar con seguridad, lo que habitualmente requiere varias semanas, especialmente si es la pierna derecha.
  • Trabajo de oficina: a menudo se retoma en pocas semanas, si la evolución es favorable.
  • Trabajo físico: suele requerir más tiempo, y se individualiza según demanda y respuesta.
  • Deporte: se plantea de forma progresiva, según tolerancia y control, evitando volver a impactos o giros si la rodilla aún se inflama.
  • En general: para gestos básicos de vida cotidiana la rodilla podría estar preparada antes del primer mes tras la cirugia. Para ciertos trabajos físicos y la reanudación del deporte, los plazos podrían alargarse y deben individualizarse.

Reparación meniscal

  • Actividades cotidianas: habitualmente se prohibe el apoyo de la extremidad intervenida durante varias semanas. Se restringe también la flexión profunda de la rodilla durante este plazo inicial. Todo enfocado a proteger la reparación meniscal realizada.
  • Conducción de vehículos: depende de la pierna intervenida, el control y las restricciones indicadas; suele requerir más margen que en meniscectomía parcial. Es posible que se limite la conducción de vehículos mientras se requiera el uso de muletas o bastones.
  • Trabajo y deporte: el retorno se retrasa, y se decide según evolución, estabilidad, fuerza y ausencia de derrames, además de las pautas específicas del caso, pero puede demorarse varios meses desde la intervención.

La idea clave es sencilla: en reparación meniscal se prioriza proteger el menisco para favorecer la cicatrización, aunque la sensación inicial sea “podría hacer más”.

Errores frecuentes que retrasan la recuperación

  • volver demasiado pronto a cuclillas profundas o giros repetidos
  • retomar deporte porque “ya no duele”
  • no hacer un plan de fortalecimiento y quedarse solo en reposo
  • saltarse fases o compararse con otros pacientes
  • ignorar derrames repetidos después de esfuerzo

Una rodilla que se inflama cada vez que aumentas actividad te está dando información. No es un fracaso, es una guía para ajustar carga.

Qué esperar a medio y largo plazo

En muchos pacientes, la cirugía mejora los síntomas mecánicos y permite recuperar una vida funcional. Aun así, si existe desgaste del cartílago o artrosis, la cirugía no siempre elimina todo el dolor. En esos casos, el objetivo suele ser mejorar función, controlar episodios de derrame y optimizar la carga.

Mantener fuerza muscular y control de la rodilla a largo plazo es una parte importante del resultado, incluso cuando la intervención ha sido técnicamente perfecta.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que la rodilla se hinche después de caminar más?

Puede ocurrir al inicio, sobre todo si aún hay irritación intraarticular o desactivación del cuádriceps. Si es repetido o va a más, conviene ajustar carga y comentarlo en revisión.

¿Cuándo puedo volver a correr?

Depende del tipo de cirugía, la evolución y el estado del cartílago. Se plantea cuando hay buena fuerza, control y la rodilla no responde con derrame. En el caso de una reparación meniscal, la vuelta a la carrera a pie puede demorarse varios meses.

¿La recuperación es igual si tengo artrosis?

No. En presencia de artrosis, los tiempos y las expectativas cambian. La cirugía puede mejorar ciertos síntomas, pero la rodilla puede seguir siendo sensible a la carga.

¿Puedo hacer deporte con una reparación meniscal?

En muchos casos sí, pero el retorno suele ser más prudente y progresivo para proteger la cicatrización del menisco en el caso de una reparación meniscal.

Fuentes y revisión médica

Contenido revisado por traumatólogo. Basado en guías clínicas, revisiones actuales y práctica clínica en cirugía artroscópica de menisco y rehabilitación posterior.

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