Recuperación tras cirugía del ligamento cruzado anterior: plazos y fases

Una de las preguntas más habituales tras una rotura del ligamento cruzado anterior es cuánto tiempo lleva la recuperación después de la cirugía, no solo en términos médicos, sino en aspectos muy concretos de la vida diaria: caminar con normalidad, volver al trabajo, conducir o retomar el deporte.

La recuperación tras una reconstrucción del LCA no es igual para todas las personas. Depende de múltiples factores como el tipo de cirugía, la presencia de lesiones asociadas, el nivel de actividad previo y de cómo se realice la rehabilitación. Aun así, existen fases comunes que ayudan a entender el proceso y a tener expectativas realistas.


De qué depende el tiempo de recuperación

Antes de hablar de plazos, conviene aclarar que la recuperación no se mide solo en semanas o meses. Influyen aspectos como:

  • el estado previo de la rodilla
  • la existencia de lesiones asociadas (menisco, cartílago)
  • el tipo de injerto o plastia utilizada
  • la calidad y continuidad de la rehabilitación
  • la edad y condición física
  • el tipo de actividad o deporte al que se quiere volver

Por eso, dos personas operadas el mismo día pueden evolucionar de forma muy distinta, incluso con cirugías técnicamente similares.

La duración y el tipo de recuperación también dependen de si se opta por un tratamiento conservador o por la cirugía, una decisión que debe tomarse de forma individualizada.


Fases de la recuperación tras la cirugía del LCA

Primera fase: control del dolor y la inflamación

Corresponde a las primeras semanas tras la cirugía. Los objetivos principales son:

  • reducir el dolor y la inflamación
  • recuperar progresivamente la movilidad
  • comenzar a caminar con apoyo según indicación
  • activar la musculatura, especialmente el cuádriceps

En esta fase es normal notar rigidez y cierta inseguridad al apoyar. Forzar antes de tiempo no acelera la recuperación y puede retrasarla.


Segunda fase: recuperación de movilidad y fuerza

En las semanas siguientes, el foco se pone en:

  • alcanzar una movilidad completa o casi completa
  • mejorar la fuerza muscular
  • trabajar el control de la rodilla en gestos sencillos

Muchas personas empiezan a sentirse “bastante bien” en esta etapa. Es un momento delicado, porque la mejoría subjetiva puede llevar a aumentar la actividad antes de que la rodilla esté preparada.


Tercera fase: estabilidad y control neuromuscular

En esta fase se introducen ejercicios más complejos:

  • trabajo de equilibrio
  • control en apoyo unipodal
  • ejercicios funcionales progresivos

Aquí se empieza a preparar la rodilla para actividades más exigentes, pero todavía no es el momento de volver al deporte con giros, impactos o situaciones imprevisibles.


Cuarta fase: vuelta progresiva a la actividad deportiva

La reincorporación al deporte no depende solo del tiempo transcurrido. Se valoran aspectos como:

  • fuerza comparable a la pierna sana
  • buena estabilidad dinámica
  • ausencia de dolor o derrames
  • confianza del paciente en la rodilla

La vuelta suele hacerse de forma progresiva y controlada. Volver antes de tiempo aumenta claramente el riesgo de re-lesión.


Plazos orientativos de recuperación tras la cirugía del LCA

Aunque cada recuperación es distinta, existen rangos de tiempo habituales que ayudan a situarse y a evitar expectativas poco realistas. No se trata de cumplir fechas en un calendario, sino de alcanzar objetivos funcionales en cada fase.

De forma orientativa, en una evolución sin complicaciones:

  • Caminar con normalidad, sin muletas y con buen control, suele lograrse en las primeras semanas, una vez disminuyen el dolor y la inflamación y se recupera movilidad suficiente.
  • Actividades cotidianas sin limitaciones importantes, incluyendo la vida diaria, tareas habituales y la conducción de vehículos, suelen ser posibles entre el primer y segundo mes, siempre que exista buen control de la pierna y no haya dolor que limite la reacción.
  • Trabajo físico moderado puede retomarse de forma progresiva a partir de varios meses, siempre que exista una recuperación adecuada de fuerza y estabilidad. En trabajos físicamente exigentes, este plazo puede alargarse.
  • Deporte recreativo suave, sin giros ni impactos importantes, puede plantearse en algunos casos alrededor de los 4–5 meses, si la evolución es favorable y se han cumplido los objetivos de fuerza, control y tolerancia a la carga.
  • Deportes pivotantes (como fútbol, baloncesto, balonmano o deportes de raqueta) requieren una recuperación más prolongada. En general, la vuelta se plantea de forma suave y progresiva no antes de los 9–12 meses, dependiendo del nivel deportivo del paciente, del tipo de deporte y del tipo de plastia realizada, así como de la evolución durante la rehabilitación.

Estos plazos son orientativos. En la práctica clínica, el criterio no es “cuántos meses han pasado”, sino cómo responde la rodilla a cada fase. Adelantar tiempos sin cumplir objetivos aumenta el riesgo de recaídas y nuevas lesiones.


¿Cuándo se puede volver a conducir?

La vuelta a la conducción depende de varios factores:

  • pierna intervenida (derecha o izquierda)
  • tipo de vehículo
  • fuerza y control de la extremidad
  • ausencia de dolor que limite la reacción

En general, se recomienda conducir solo cuando se pueda frenar con seguridad y sin molestias, algo que suele alcanzarse tras varias semanas, pero que debe individualizarse en cada caso.


Errores frecuentes durante la recuperación

Algunos errores habituales que pueden retrasar o comprometer la evolución son:

  • acelerar fases por encontrarse bien
  • abandonar la rehabilitación demasiado pronto
  • compararse con otros pacientes
  • volver al deporte sin haber recuperado fuerza y control suficientes

La paciencia y la constancia suelen ser mejores aliadas que las prisas.


Qué esperar a largo plazo

Con una cirugía bien indicada y una rehabilitación adecuada, muchas personas consiguen volver a una vida activa y, en muchos casos, al deporte previo. Aun así, la rodilla operada requiere cuidados a largo plazo:

  • mantener fuerza y estabilidad
  • evitar sobrecargas innecesarias
  • escuchar las señales de la rodilla

La cirugía es solo una parte del proceso; la recuperación completa es un camino más largo.


Preguntas frecuentes

¿La recuperación es más rápida si soy joven?

La edad influye, pero no es lo único. La adherencia a la rehabilitación y la calidad del trabajo realizado son factores determinantes.

¿Es normal tener altibajos durante la recuperación?

Sí. Hay semanas mejores y peores. Forma parte del proceso y no siempre indica que algo vaya mal.

¿Si no hago deporte, necesito completar todas las fases?

Aunque no practiques deporte, una recuperación funcional completa ayuda a proteger la rodilla a largo plazo.

¿Cuándo sé que realmente estoy recuperado?

Cuando la rodilla es estable, fuerte y fiable en las actividades que realizas, no solo cuando ha pasado un determinado número de meses.


Fuentes y revisión médica

Contenido revisado por traumatólogo. Basado en guías clínicas, revisiones actuales y experiencia clínica en la recuperación tras cirugía del ligamento cruzado anterior.

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