Cuando se diagnostica una rotura de menisco, es habitual que en el informe de la resonancia aparezcan términos como “rotura horizontal”, “asa de cubo” o “rotura degenerativa”. Para muchas personas, estos nombres generan confusión y, a veces, preocupación innecesaria.
Entender los distintos tipos de rotura de menisco no es solo una cuestión de nomenclatura. El tipo de rotura influye en los síntomas, en la evolución y en las opciones de tratamiento. Por eso, más allá del nombre técnico, lo importante es saber qué implica cada tipo de rotura en la práctica clínica.
Menisco interno y menisco externo
Antes de hablar de tipos de rotura, conviene recordar que en cada rodilla hay dos meniscos:
- el menisco interno (medial), que se lesiona con más frecuencia y suele ser menos móvil
- el menisco externo (lateral), más móvil y con un comportamiento biomecánico algo distinto
Ambos pueden romperse, pero el contexto clínico y las implicaciones pueden variar según cuál esté afectado.
Roturas traumáticas y roturas degenerativas
Una primera forma de clasificar las roturas de menisco es según su origen.
Las roturas traumáticas suelen aparecer tras un gesto claro, como un giro brusco de la rodilla con el pie apoyado. Son más frecuentes en personas jóvenes y activas y, a menudo, se asocian a lesiones ligamentosas, especialmente a la rotura del ligamento cruzado anterior.
Las roturas degenerativas aparecen de forma progresiva, sin un traumatismo concreto, y son más habituales en personas de mayor edad o en rodillas con desgaste previo. En estos casos, el menisco pierde calidad con el tiempo y puede romperse con gestos cotidianos.
Esta distinción es importante porque condiciona tanto el tratamiento como las expectativas.
Rotura horizontal
La rotura horizontal divide el menisco en una capa superior y otra inferior. Es típica de procesos degenerativos y puede aparecer sin un traumatismo importante.
En muchos casos:
- produce dolor más que bloqueo
- puede responder bien a tratamiento conservador
- la cirugía no siempre es necesaria
Cuando es sintomática y persistente, el tratamiento se valora de forma individualizada.
Rotura radial
La rotura radial corta las fibras del menisco de dentro hacia fuera. Dependiendo de su extensión y localización, puede alterar de forma importante la función amortiguadora del menisco.
Las roturas radiales pequeñas pueden ser estables y poco sintomáticas. Las más extensas pueden comportarse funcionalmente como una pérdida importante de menisco y generar más síntomas.
Rotura longitudinal
La rotura longitudinal discurre paralela al borde del menisco. En determinados casos, especialmente si se localiza en zonas con mejor vascularización, puede ser susceptible de reparación.
No todas las roturas longitudinales se reparan, pero identificarlas es relevante porque conservar menisco puede ser beneficioso a largo plazo en algunos pacientes.
Rotura en asa de cubo
La rotura en asa de cubo es una forma especial de rotura longitudinal en la que un fragmento del menisco se desplaza hacia el centro de la articulación.
Suele asociarse a:
- bloqueos claros de la rodilla
- dificultad para estirar o flexionar completamente
- inicio relativamente brusco de los síntomas
En estos casos, la indicación quirúrgica suele ser más clara, especialmente si existe bloqueo mecánico mantenido.
Rotura de la raíz meniscal
La rotura de la raíz meniscal afecta a la zona de anclaje del menisco al hueso. Aunque puede pasar desapercibida, tiene una importancia clínica especial porque altera de forma significativa la función del menisco.
Desde el punto de vista biomecánico, una rotura de la raíz puede comportarse de forma similar a una meniscectomía completa, ya que el menisco pierde su capacidad de repartir cargas. Por eso, este tipo de lesión se asocia a mayor riesgo de sobrecarga del cartílago y progresión de cambios degenerativos.
Suele aparecer:
- en personas de mediana edad o mayores
- a veces tras gestos relativamente banales
- con dolor, inflamación y deterioro funcional progresivo
La identificación de esta lesión es clave, porque el planteamiento terapéutico puede ser distinto al de otras roturas.
Rotura de la rampa meniscal
La rotura de la rampa meniscal es una lesión específica del menisco interno que se localiza en su unión posterior con la cápsula articular.
Tiene una importancia especial porque:
- se asocia con frecuencia a la rotura del ligamento cruzado anterior
- puede pasar desapercibida en la resonancia
- contribuye a la inestabilidad de la rodilla
En pacientes con rotura de LCA, la presencia de una lesión de la rampa meniscal puede influir en los síntomas y en el resultado si no se identifica y trata adecuadamente. Por eso, su reconocimiento forma parte de la valoración integral de la rodilla lesionada.
Rotura compleja
Las roturas complejas combinan varios patrones en un mismo menisco. Son frecuentes en meniscos degenerativos y en rodillas con cambios previos.
En estos casos:
- el tratamiento se orienta principalmente a los síntomas
- la cirugía, cuando se realiza, busca aliviar el dolor y preservar el máximo tejido posible
- las expectativas deben ser realistas
La localización también importa
Además del tipo de rotura, la zona del menisco donde se produce es relevante. Las zonas más periféricas tienen mejor aporte sanguíneo y mayor capacidad de cicatrización, mientras que las zonas centrales tienen menos potencial de reparación.
Esto influye en:
- la posibilidad de sutura meniscal
- la evolución con tratamiento conservador
- la estrategia quirúrgica
Por qué el tipo de rotura no lo es todo
Aunque el tipo de rotura aporta información importante, no debe ser el único factor para decidir el tratamiento. En la práctica clínica también se valoran:
- los síntomas reales
- la edad y el nivel de actividad
- la presencia de artrosis o lesiones asociadas
- la respuesta a tratamientos previos
Una misma rotura puede manejarse de forma distinta en dos personas diferentes.
Qué hacer cuando lees el informe de la resonancia
Los informes de resonancia utilizan un lenguaje técnico que puede resultar alarmante. No todas las roturas descritas explican el dolor ni todas requieren cirugía.
La interpretación correcta siempre combina imagen, exploración y síntomas, para decidir qué papel tiene realmente esa rotura en el problema del paciente.
Preguntas frecuentes
¿Una rotura grande es siempre peor?
No necesariamente. Hay roturas pequeñas muy sintomáticas y roturas amplias que apenas dan problemas.
¿Una rotura degenerativa siempre empeora?
No siempre. Muchas se estabilizan y pueden controlarse con tratamiento conservador.
¿El tipo de rotura decide si hay que operar?
No por sí solo. Es un factor más dentro de una valoración global.
Fuentes y revisión médica
Contenido revisado por traumatólogo. Basado en guías clínicas, revisiones actuales y experiencia clínica en el diagnóstico y tratamiento de las roturas de menisco.